Ella no podía estarse quieta. Madrid se le había quedado demasiado pequeño, limitado en posibilidades.
Demasiada pasión loca por su profesión, la de educación social.
America del sur ofrece muchas posibilidades de ayudar y quizá más de ser ayudado y allá se fue. Una experiencia de 6 meses en Venezuela y de vuelta a Madrid, pero en Madrid volvió a encontrarse algo perdida, algo encerrada entre tanto asfalto y con dificultades para desarrollar el trabajo que ella deseaba.
Surgió la oportunidad de ir a Ecuador de coperante, y allá se fue. De Ecuador se enamoró totalmente, porque hace falta tener la locura que te provocan las endorfinas para superar todas las dificultades inesperadas que surgieron en la primera parte del viaje: cooperantes españoles que de cooperantes tenían poco y de vividores todo y que hicieron imposible su convivencia en el piso cuando más sola debió sentirse, compañeros de trabajo que no respetaron, ni fueron capaces de entender ni valorar su conocimiento y las que quizá se podían esperar, pero que no esperas que a ti te ocurran: parásitos en la sangre por la escasa salubridad de las verduras y el agua.
A pesar de volver a un Ecuador conocido siguieron surgiendo cosas que quizá se podrían esperar pero que no esperas que te ocurran a ti y entonces, ante la dificultad de conseguir papeles para casarse, decidieron no dejar que la vida les robase la oportunidad de su luna de miel y se fueron de viaje, al límite de tiempo consiguieron casarse y ella decidio volver a España con el billete reservado muchos meses antes de que todo sus planes dieran un giro inesperado. Se acababa el sueldo de cooperante y ella nesesitaba el apoyo de su familia y cuidarse mucho.
Para el bebé, pasará mucho más tiempo hasta que pueda ver a su padre que hasta que asome al aire de este mundo. Desafortunadas políticas de inmigración.
El embajador de España en Ecuador les dijo que en este caso: ella española, su marido de Ecuador y el bebé del mundo, pagan justos por pecadores. Desafortunada frase.
¿Qué es lo justo y quién los pecadores?. ¿Acaso es justo que nazcamos en desigualdad de oportunidades?
La reagrupación familiar en España tardará un mínimo de año y medio. Si ella quiere estar con su marido y su hijo, antes de que el niño haya dejado de ser un bebe, tiene que ir a Ecuador.
Egoístamente quiero que ella se quede aquí, para tenerla cerca, es de las pocas amigas que me quedan de la infancia y es alguien demasiado especil. También me da miedo que la vida le sea demasido dura en ese otro contienente.
Desde el año miles de emigrantes ecuatorianos han emigrado e España con la intención de progresar en sus vidas y tener un futuro mejor, para ellos y para sus hijos. En el año 200X, España corta de raiz la entrada de imigrantes de Ecuador. No hay posibilidad de visado, ni viajes de estudio, ni de turismo, no hay posibilidad de contratos en el origen.
lunes, 8 de septiembre de 2008
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